El voto

Hoy viviré de la pobreza,
como aquel manantial
harto de agua fresca
que solloza en soledad
su frágil trascendencia.

Hoy me dejaré ser el regato
de esa boca lejana
que apartada busca la sed
sin descanso,
y bebe con esfuerzo
la deuda de sus palabras.

Juntos somos las palmas de las manos
con el agua muy cerca de los labios.

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