El peso en la gravedad

Me entrego dócil a la caída,
me dejo caer con el peso muerto
de un corredor sin aliento,
me dejo caer sobre lejanas margaritas,
sin nada que hacer en esta construcción
desde la que me lanzo al vacío.

En ese fondo donde la materia es liviana,
soy incompatible con los planos
que el constructor diseñó para mí,
quiso que fuera el metal en su amalgama
y las fuerzas que me restan
son para ganar impulso en la carrera
que me lleve al precipicio añil,
donde el sol centellea su desprendimiento,
donde las flores marchitas
del sentido para el cual nací
crecen con pétalos muertos y tallos infinitos.

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