Aparentemente normal

Clavándose, más fuerte, cuidadosa y lentamente,
me inflaman las cadenas que adhieren mi piel a lo cotidiano,
como un daño más de los que subliman al hombre
a cotas insospechadas de vaporosidad sobre el mostrador
atestado de cañas con los bordes manchados de viernes;
clavándose, más adentro, cada vez más cerca del átomo,
la soledad del último trago se rodea de gente
que imita la norma con la hilarante rigidez del espasmo,
a voces, apartando los ojos a codazos entre dientes.

Clavándose, este clavo estrecho entra en mis costillas
como un hueso más del músculo que pierde mi esqueleto,
y mi osamenta será la más recia, y también la más querida.

Y la muerte mía. Solamente mía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s