Circunloquios

Con la lengua ceñida a la cintura del lenguaje
baila la más deseada criatura,
se mueve en círculo, salpicando en derredor
gotas de saliva inquebrantable
en la sala rectangular de los apetitos,
donde degustan ignorantes y académicos
paso a paso la sabiduría de una piedra al caer
como manzanas del árbol seco,
la medida del alcohol en el gaznate,
el peso de sus cuerpos en la balanza
del conveniente equilibrio de malos y buenos,
la amargura en plato hondo,
la aridez de incómodas verdades
o el devorado engaño todavía entre los dientes,
saboreando hasta elevar el deleite al compás
del encuentro de juramentos y lealtades,
con la lengua ceñida a la cintura del crepúsculo
en el universo plano de sus frases.

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