Contaminación

Grita si pudieras con la furia del cazador
que el hipotálamo preserva si volvieras
a ser el portador de pieles sobre tus hombros,
la lanza sostenida en la vertical de la supervivencia,
la sangre fuera de ti esparciendo tu valor
por la tierra póstuma del mundo que perdemos
bajo la tiranía del banal acero sobre ruedas,
el mundo que carcome el aire con el sudor
de las fiebres en las cuentas del financiero,
ese que carcome el aire de maderas muertas,
que escapa por los tubos que apuntan al firmamento
como si las estrellas fueran anomalías del hollín.

Grita si pudieras con la furia del nómada
que dejará la chaqueta colgada en el perchero
para comprar oxígeno en el mercado negro,
en alguna gruta, en alguna cueva,
en la parte más profunda del cerebro
donde siguen las flechas silbando al hambre
y al dolor refugiándose en la carne.

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Embarcados

Háblame de mí…
Ni una palabra.
Al final nos vamos,
nos vamos…
Ni una palabra.
La ausencia de réplica
parece el camino
hacia donde nos llevas,
a ninguna palabra,
porque al final nos vamos,
nos vamos…