Conciencia

Alguien rompe los cordeles que nos atan,
los nudos observan la parada del brazo ejecutor
con la irónica mueca del destino entre sus dientes,
alguien busca la tijera bajo la almohada
y acomoda el filo al corte imperceptible
mientras los nudos callan su lengua anudada,
y vaticinan eras empedradas de frío suelo bajo la experiencia,
cruda encrucijada de horrísonas dudas
que nos condenan o nos liberan, y siempre nos amordazan.

Alguien rompe los cordeles que nos atan,
alguien rompe las febriles complacencias de seculares trampas.

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