La espiral en línea recta

Avanzamos, poco a poco, lentamente,
por la oposición de nuestros radios,
avanzamos en las vueltas de una vida sobre otra,
en la emergencia de un ser sobre otro
al que lapida con el rostro del crepúsculo
en deshumanizada por definitiva ausencia,
y con humana prisa ensarta el nuevo eje
de la renovada presencia en sus indicios;
y, allá donde más alto planta la circunferencia,
vuelve a caer y a trepar por la liana de sus muertos,
y luego a tremolar la atormentada levedad,
y a sentir su propio peso gotear
en pequeña rabia del llanto que lo mataba,
y por fin a empezar con la nueva carga que duerme
en la balanza giratoria que nos lleva,
nos enferma, nos consume, nos condena y nos precede.

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