Día: 6 septiembre, 2018

La confabulación del rocío

Vienes a mí incontenible, en pequeñas gotas,
dispersa en sobrecogedoras fórmulas
que hienden los fluidos de nocturnas derrotas,
vienes con el tiempo, a esperarte,
corres por mis hojas mientras te escribo
con el tallo alto, firme y verde de la memoria
que juega a ser tu piel despierta en la dormida,
o tus ojos adentrándose en tímidos crepúsculos
de la frase reprimida con la insistencia
de tus cálidos labios en los labios descarnados
de los sueños que no quieren despertarse.

A pesar de la luz que acompaña a tu sonrisa,
vienes a perderme poco a poco, lentamente,
en las lágrimas que armo de mi melancolía,
en las veces que te quiero sin mirarte,
en las horas de mis manos tristes y vacías
que aprendieron a tenerte y a tocarte
así de viva, así de mía, así de limpia;
vienes cuando llega el día y la hora
y todo lo que viene después y no termina,
porque el tiempo no puede pasar sin ti,
ni nada vivo que al morir poco a poco,
día a día, con decirte adiós reviva.

Vienes a mí, incontenible, en pequeñas gotas,
y así deseo amarte para no ahogarme
en ese otro amor de tu oleaje que me hunde
con los viejos navíos que surcaron sus mares.

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