La confabulación del rocío

Vienes a mí incontenible, en pequeñas gotas,
dispersa en sobrecogedoras fórmulas
que hienden los fluidos de nocturnas derrotas,
vienes con el tiempo, a esperarte,
corres por mis hojas mientras te escribo
con el tallo alto, firme y verde de la memoria
que juega a ser tu piel despierta en la dormida,
o tus ojos adentrándose en tímidos crepúsculos
de la frase reprimida con la insistencia
de tus cálidos labios en los labios descarnados
de los sueños que no quieren despertarse.

A pesar de la luz que acompaña a tu sonrisa,
vienes a perderme poco a poco, lentamente,
en las lágrimas que armo de mi melancolía,
en las veces que te quiero sin mirarte,
en las horas de mis manos tristes y vacías
que aprendieron a tenerte y a tocarte
así de viva, así de mía, así de limpia;
vienes cuando llega el día y la hora
y todo lo que viene después y no termina,
porque el tiempo no puede pasar sin ti,
ni nada vivo que al morir poco a poco,
día a día, con decirte adiós reviva.

Vienes a mí, incontenible, en pequeñas gotas,
y así deseo amarte para no ahogarme
en ese otro amor de tu oleaje que me hunde
con los viejos navíos que surcaron sus mares.

Publicado por

Carlos Bosi

Es fundamental aprovechar nuestra condición de ser consciente para desarrollar la consciencia, practicar la comprensión frente a la confrontación, disponer los instrumentos necesarios para desplegar lo mejor de nosotros mismos en beneficio de lo que nos rodea, reflexionar, escudriñar los silencios que nos silencian, y aceptar que somos ejes de nuestra revolución personal.