Hora de morir

La vida me arranca de su cómodo asiento
y la herida que dejo supurando,
muere en mí con toda su sangre,
y toda la sangre ha de volver conmigo
después de velar al cadáver
en la caverna olvidada con el fuego encendido,
cuando algo de mí no era más que un hombre,
y no la calidad del producto expuesta al mejor precio.

Que nadie me hable del bien y del mal.
Es hora de morir. Y ya lo estoy haciendo.

Simplemente vivo.

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