Día: 7 marzo, 2019

Mientes, luego existes.

La verdad, siempre la verdad en sus sinónimos,
en ciernes, a refugio en los cobertizos del campo,
cuando habla el pastor a la cañada
y todas las mentiras balan al pasar mirando
a los postigos que dejan ver su indiviso silencio,
escondido en la oscuridad, recóndito,
pero está ahí, a fe de tierra labrada y apero,
porque nada existe sin un gran trabajo.

Así debe ser, silencio y no cualquier silencio:
el suyo, el propio, aunque suene igual que nada,
porque nada es lo más cierto en un mundo
que da vueltas en torno a cualquier eje,
según se levante el pastor de su descanso,
según duerman las cabezas trashumantes.

La verdad recomienda mentir
y la mentira ya no tiene las patas tan cortas.

¿Qué es qué? ¿Quién es quién?
Es un gran dilema.
Mientes, luego existes.

Anuncios