Mientes, luego existes.

La verdad, siempre la verdad en sus sinónimos,
en ciernes, a refugio en los cobertizos del campo,
cuando habla el pastor a la cañada
y todas las mentiras balan al pasar mirando
a los postigos que dejan ver su indiviso silencio,
escondido en la oscuridad, recóndito,
pero está ahí, a fe de tierra labrada y apero,
porque nada existe sin un gran trabajo.

Así debe ser, silencio y no cualquier silencio:
el suyo, el propio, aunque suene igual que nada,
porque nada es lo más cierto en un mundo
que da vueltas en torno a cualquier eje,
según se levante el pastor de su descanso,
según duerman las cabezas trashumantes.

La verdad recomienda mentir
y la mentira ya no tiene las patas tan cortas.

¿Qué es qué? ¿Quién es quién?
Es un gran dilema.
Mientes, luego existes.

Publicado por

Carlos Bosi

Es fundamental aprovechar nuestra condición de ser consciente para desarrollar la consciencia, practicar la comprensión frente a la confrontación, disponer los instrumentos necesarios para desplegar lo mejor de nosotros mismos en beneficio de lo que nos rodea, reflexionar, escudriñar los silencios que nos silencian, y aceptar que somos ejes de nuestra revolución personal.