Sin ti

Y hasta aquí hemos llegado.
Aquí me quedo.
Desaparecido en los resortes de la profusa
maquinaria que mueve tus hélices,
despojado en el torbellino que arrastra mis pesquisas
con el insoportable desdén de tus ojos.
Y no dejo de mirarte, a lo lejos, donde llega el polvo
en que conviertes cada sueño mientras gira.

Me quedo en la vacante de lo nuestro,
poco a poco menos, poco a poco nada,
nada a lo que aferrarse sin perder
la ambición que cargas en mi pecho
como si el corazón fuera el esclavo
de otro siglo con el peso de ahora,
o la victoria de una épica batalla
en la que haga lo que haga,
inexorablemente, puntualmente pierdo.

Hasta aquí hemos llegado: sin ti.
Y poco a poco el tiempo.
Poco a poco este gran desconocido.

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