EL AMANTE TRISTE

Ahora que la calma me entristece y me estrecha con su cuerpo cabizbajo para dejar atrás la calle erguida y los aplausos, mi vida se esconde en cada vértebra como nervios que siguieran otro rumbo distinto al rumbo que tensó los músculos y abrió mis ojos, guardo en el puño mi frente y veo por un candelabro que humea levemente en la penumbra, siento que soy el transmisor de un latido prolongado que atravesó mis oquedades hasta que el murmullo se hizo visible en el abrazo marchito o el beso encerrado.
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EL APEGO

Tu vida, como cualquier serpiente que se enrosca y te oprime, guarda su veneno en los colmillos; el apego se arrastra por la tierra hasta encontrarte, entonces vivir es zafarse de sus músculos con el músculo de la urgencia. Tu vida puede engañarte como una serpiente y cuando crees que vas ganando no son tus fuerzas las que vencen sino las suyas que te vigilan dentro de su hélice, gozando de tu vertical al punto de caer, hasta que te muerde.

LA ILUSION DEL DAÑO

Shantideva dice que cuando nos enfrentamos a circunstancias adversas, ningún sentimiento de infelicidad sirve al propósito de superar esa desagradable situación. No es sólo fútil sino que agrava tu propio estado de ansiedad y te conduce a un incómodo e insatisfactorio estado mental.
Hay generalmente dos tipos de daño causado por otros. Un tipo es el daño físico infligido por otros y conscientemente experimentado por ti. El otro tipo es un daño hecho sobre tus posesiones materiales, reputación, amistades etc. Aunque no afectan directamente a tu cuerpo, estos actos son un tipo de daño. Digamos que una persona te golpea con una vara, sientes dolor y te enfadas. Tu enfado no es contra la vara que te golpeó, ¿verdad? ¿Cuál es exactamente el objeto de tu enfado?. Si fuera apropiado sentir enfado hacia el objeto que provocó el acto de golpear tú no te enfadarías con la persona sino con las emociones negativas que empujaron a esa persona a golpearte. Normalmente, sin embargo, no hacemos tales distinciones. En lugar de eso consideramos al sujeto – el agente intermediario entre las emociones negativas y la acción – como el único responsable y experimentamos rencor contra él o ella, no contra la vara o la falsa ilusión.

Fuente: Snow Lion Publications –from The Compassionate Life by Tenzin Gyatso, the Fourteenth Dalai Lama

LA FIEBRE DEL HOMBRE

El deseo sólo conduce al deseo. El deseo es la argucia de la que se sirve la ilusión para engañarnos. Estamos hechos de la mentira que puede soportar nuestra realidad convencional. Nos educaron para desear y ambicionar. La ambición persigue lo que no tenemos, es decir, nada de lo que somos. El deseo nos aparta de la voluntad para convertirnos en títeres o esclavos de otros.

SOBRE LA MORAL

«La moralidad es la sabiduria que comprende la naturaleza de la mente. La mente que comprende su propia naturaleza automáticamente se vuelve moral, o positiva; y las acciones motivadas por una mente así también resultan positivas. Eso es lo que nosotros llamamos moralidad. La naturaleza básica de una mente estrecha es la ignorancia, por lo tanto, una mente estrecha es negativa.»

Lama Zopa Rimpoche

Añadiría que la moral no se establece, se descubre, es acto de conocimiento. La sabiduría apunta a la manifestación de la moral, sin esa sabiduría la comprensión de los hechos se paraliza en el conocimiento de los datos. La moralidad nos hace integradores de las realidades. Desde ese punto de vista, entiendo que la moral es intransferible aunque comprensible.